Conindustria: Manufactura privada creció 9,5% en el cuarto trimestre de 2025

 




En el cuarto trimestre de 2025 la industria usó 52,7% promedio de su capacidad instalada


●  De conformidad con el análisis, los industriales indicaron que los principales factores que impidieron que la producción nacional creciera más, fueron los excesivos tributos fiscales y parafiscales, así como la brecha cambiaria


La manufactura privada venezolana cerró el cuarto trimestre de 2025 con un crecimiento interanual de 9,5%, impulsado por un mes de diciembre particularmente dinámico, que registró un salto de 17,5% en el volumen de producción. Aunque el desempeño anualizado se ubicó en 5,4%, por debajo del 16,1% alcanzado en 2024, el sector mantiene una tendencia positiva que confirma su resiliencia y capacidad de adaptación.


El presidente de Conindustria, Tito López, destacó que estos resultados “son la demostración clara de que la industria venezolana sigue de pie, invirtiendo, produciendo y generando empleo, aun en medio de restricciones que en cualquier otro país habrían paralizado al aparato productivo”.


Una industria que crece pese a seis factores que frenan su potencial


De acuerdo con los industriales afiliados a Conindustria, el desempeño del sector continúa condicionado por seis factores críticos que limitan la productividad:

1. Excesiva carga tributaria, que presiona el flujo de caja.  

2. Brecha cambiaria, que presiona costos y precios.  

3. Escasez de divisas, que dificulta la reposición de inventarios.  

4. Debilidad del financiamiento, con una cartera crediticia equivalente a solo 2,7% del PIB.  

5. Entorno macroeconómico inestable, marcado por inflación y devaluación.  

6. Baja demanda nacional, que limita la expansión operativa.


A pesar de este escenario, la industria logró cerrar el año con un Índice de Confianza Industrial (ICI) de 8%, sustentado en una mejor cartera de pedidos y una gestión más eficiente de inventarios. 


“Si con todas estas limitaciones la manufactura está creciendo, imagínense por un instante cómo sería esta historia si en Venezuela estas restricciones ya estuviesen subsanadas. El potencial de expansión es enorme y está allí, esperando condiciones mínimas para desplegarse”, expresó el representante de los industriales.


Mayor utilización de la capacidad instalada impulsa mejores remuneraciones


La Utilización de la Capacidad Instalada (UCI) alcanzó un promedio de 52,7% en el IV trimestre, reflejando una recuperación progresiva del aparato productivo y, al mismo tiempo, ofreciendo una oportunidad estratégica para inversionistas nacionales y extranjeros, ya que tenemos más del 47% promedio de capacidad no usada.


El incremento en la actividad industrial ha tenido un efecto directo en las remuneraciones. Al cierre de 2025, el ingreso promedio se ubicó en:


* USD 270 para personal obrero  

* USD 541 para profesionales  

* USD 1.139 para cargos gerenciales  

De aquí se deduce que la remuneración industrial alcanzó USD 503 en promedio, lo que representa un crecimiento acumulado de 205% entre 2021 y 2025.


López enfatizó que esta evolución de las remuneraciones “demuestra que cuando la industria crece, también crecen las remuneraciones en todas las escalas. La mejor política social es una economía productiva que genere empleos formales y bien remunerados”.


Un crecimiento logrado con músculo propio


Uno de los elementos más relevantes del desempeño industrial es que el crecimiento observado en los últimos años ha sido impulsado casi exclusivamente con recursos propios y sin financiamiento significativo.


“Este repunte ha sido posible gracias al esfuerzo, la disciplina y el músculo financiero propio de los empresarios del sector privado venezolano. La industria ha mantenido su producción a flote, a pesar de la ausencia de créditos e incentivos. Este logro, de por sí significativo, revela el inmenso potencial de la manufactura nacional. Si se implementaran políticas públicas orientadas a estimular la producción local, el crecimiento resultante superaría todas las expectativas.”, afirmó López.


Sin embargo, el presidente de Conindustria destacó que el país se encuentra ante una nueva etapa marcada por expectativas de expansión en el sector petrolero.


“Muchas de nuestras industrias están listas para apoyar con su experticia, experiencia y productos. La reactivación petrolera puede convertirse en un motor transversal que impulse cadenas productivas completas y multiplique el impacto positivo en la economía”, señaló.


De dónde venimos y dónde estamos: la reconstrucción silenciosa de la manufactura venezolana


López recordó que para comprender el desempeño actual de la manufactura es indispensable mirar el punto de partida. 


“En 2014 comenzó la caída más profunda que haya experimentado la industria venezolana en su historia contemporánea”, señaló, aludiendo a la data del Sistema de Información Estadística de Conindustria (SIEC).


Entre 2014 y 2020, el Valor Agregado Manufacturero se desplomó 92,7%, una contracción que prácticamente redujo el aparato productivo a una fracción de lo que había sido. 


“Se cerraron plantas, se perdieron empleos, se rompieron cadenas de valor y se deterioró la capacidad instalada. Mucho de ello, debido a excesivos controles. Es prácticamente imposible crecer con una caída de esa magnitud”, explicó.


Sin embargo, López subrayó que 2020 marcó un punto de inflexión. A partir de ese año, la tendencia comenzó a revertirse lentamente. No se trató de un rebote automático sino fue —como él mismo enfatiza— un esfuerzo orgánico, sostenido y silencioso del sector privado, que decidió resistir, reorganizarse y producir con lo que se podía.


“Crecer después de una caída tan estruendosa no se percibe igual que crecer desde niveles altos como los que teníamos en 2013”, afirmó.


López insistió en que este proceso debe entenderse en su justa dimensión: 


* La industria pasó de un mínimo histórico en 2020 a cinco años consecutivos de variaciones positivas.  

* La capacidad utilizada subió de niveles cercanos al 20% a 52,7% en 2025.


Perspectivas positivas para 2026: los industriales proyectan crecimiento


De cara a 2026, el sector manufacturero proyecta un escenario de mayor dinamismo. De acuerdo con la ECI, los empresarios estiman que la producción crecerá 12,7% durante el presente año, impulsada por mejores expectativas de pedidos, mayor estabilidad operativa y la posibilidad de integrarse a nuevas cadenas de valor vinculadas a la expansión petrolera.


Según la visión de López, estas expectativas para 2026 no se trata de un acto de optimismo ingenuo; es el reflejo de lo que ya está ocurriendo puertas adentro de las plantas.



“La industria está produciendo más, está utilizando más y mejor su capacidad instalada y está remunerando mejor a su gente. Si con tantas restricciones hemos logrado crecer 9,5% en el último trimestre, es perfectamente razonable que los industriales proyecten un crecimiento de 12,7% para este año. Ese número expresa una convicción: la manufactura venezolana tiene el potencial para ser uno de los motores de la recuperación económica. Y si avanzamos en la corrección de los factores que hoy limitan la producción —financiamiento, demanda, entorno macroeconómico, carga tributaria— ese crecimiento podría ser incluso mayor. Estamos listos para acompañar al país en una nueva etapa de expansión, con la experiencia y con una visión clara de futuro, por el bienestar de todos”, puntualizó.

Encuesta de Coyuntura Industrial de Conindustria ECI-IV25

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